Esencia


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Recordando una clase de la materia de Sociología en mis años de estudiante universitario, existe una teoría que sostiene que, las personas, al igual que las plantas, y demás seres vivos, no eligen dónde ni cómo nacen, sino que esto es un asunto de destino o suerte.  Esta tesis se encuentra sustentada en la ciencia, por tal razón se aleja de toda lógica cristiana donde si mencionamos, por fe, los planes de Dios para cada uno de nosotros.

Tomando en cuenta lo anteriormente explicado, cada persona tiene condiciones completamente diferentes al nacer y desarrollarse, algunos mejores circunstancias y condiciones, otros peores, así pasa a todos habitantes del mundo.  Algunos tienen la oportunidad de forjar su propio destino y lo hacen, otros tienen el destino prácticamente forjado y lo desperdician, en fin, según mi perspectiva, nadie es responsable de cómo llega al mundo, pero la mayoría de personas son responsables de cómo terminen en él y digo la mayoría, porque hay un porcentaje sustancioso que no alcanza a adquirir responsabilidad en sus actos ni en su destino.

Algunos consideran que, haber nacido en condiciones ventajosas en todo el sentido de la palabra, les faculta para tomar decisiones sobre los demás, decisiones en referencia a las vidas de otros y para verlos con la rabiza del ojo, siempre considerándolos como seres inferiores. Sin embargo en el otro extremo de la cancha, otros consideran que, el haber nacido en condiciones desfavorables, en todo lo que esa frase signifique, les faculta para ser foco de lastima y para entender que es una obligación de los demás compadecerse de su situación, incluso si en el tiempo logran superar su desdicha, entienden que el resto del mundo les debe pleitesía a su superación y que eso les hace merecedores del respeto y la consideración de los dichosos y los desdichados, sobre todo para ser aceptado por los dichosos como alguien similar pero aventajado por el costo de la superación.

Mi propia concepción sobre el tema, como fruto de la observación y el análisis del comportamiento, me lleva a concluir que estoy en cierto acuerdo con la teoría mencionada en la introducción, pero que lo favorable o lo desfavorable de la situación con la cual hayamos venido al mundo y heredado, no es lo que debe regir nuestras vidas, más allá, creo que lo que nos puede hacer diferentes es lo que logramos hacer en esa condición que nos tocó, es lo que podemos hacer por nuestros propios medios. Entiendo también que es un tema de oportunidades en todo el sentido de la palabra.

Cultivar la sencillez de corazón, es ver la vida desde su óptica real, pues nada trajimos al mundo y nada habremos de llevarnos.  Por eso, sería un grave error considerar lo que somos sobre la base de, lo que tenemos, creemos tener, o a aquello de lo que carezcamos, y no a lo que somos en sí mismos.

Imagen, gracias a https://reikicris.com/

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