Estoy indignado por la baja calidad en los servicios que ofrecen los comercios de la República Dominicana. Increíblemente cada vez vamos de mal en peor, cada vez hay más deficiencia y peor se comportan las personas. Existen varias razones para que eso esté pasando, pero hay tres (3) principales:
1. Contratación de personal no calificado: Por pagar menos muchas empresas se enfrascan en la contratación de personas no aptas para ese tipo de negocios, simplemente porque les sale “más barato”, entonces ese tipo de persona tratan mal a los clientes y las consecuencias no se hacen esperar.
2. Falta de entendimiento sobre el tipo de negocio al que pertenece por parte de la empleomanía: Estar en un negocio y no conocer su naturaleza es desastroso. Usted debe saber que está en ese lugar para servirle a las personas y hacer más allá de lo posible para poder dejarlos satisfecho, los servicios son 100% percepción, son intangibles, no dejan como resultado la posesión de ningún bien material (aclaro, el bien material es una combinación, no es la prestación misma del servicio).
3. Falta de supervisión: Hay una frase popular que reza el ojo del amo, engorda el caballo, en alusión a la importancia del jefe o del dueño en lo que se hace, pues debido a los factores anteriormente señalados, la gente actúa como si su dejadez no fuera a crear ningún tipo de efecto negativo.
Uno por prudencia al escribir algo acude al dicho se dice el pecado, pero no el pecador, sin embargo como ya me cansé de eso, voy a crear una nueva sección en este blog donde expresaré mis descontentos a ver si la gastritis no sigue progresándome por los piques que me hacen coger. Aquí voy con varios ejemplos de mal servicio y a penas uno de buen servicio.
Yoguen Fruzt:
Fui hace algunos días a comprar un helado y pago con un billete de RD$500.00 al verlo la cajera me dice que no tiene menudo, cuanto me molestó esa situación. Ella puede que ella no tuviera menudo y eso no es problema, el caso es que en lo adelante me ignoró, cuando la responsabilidad por el cambio no era mía sino de ellos, pues yo estoy pagando con una moneda de curso legal. Entiendo que no tuviera con qué devolverme, pero no entiendo que no quisiera hacer nada más que decirme eso, ella pudo mandar a otro empleado a cambiarlo, pudo hacerlo ella misma, pues la heladería está en una plaza donde incluso hay varios bancos (Carrefour). Me trató como si yo estuviera pidiendo un helado de regalo y no lo estuviera comprando.
Press to: Es la lavandería que está en Multicentro Churchill, tremendo ejemplo de mal servicio, los empleados que tienen cortesía son muy escasos en ese lugar. Sucede que llevé a planchar unas camisas el martes y me dijeron que estarían listas para el viernes en la tarde, también eso decía la factura. Yo fui el sábado al medio día y después que me hacen esperar aproximadamente 20 minutos (estando el negocio vacío) me dicen que faltan dos camisas por planchar, me incomodé sobremanera y le dije dos o tres cosas y me fui. Regresé en la noche y para sorpresa mía aun no estaban planchadas las dos famosas camisas, en fin tuve que sentarme a esperar que las plancharan, por suerte la joven que estaba en ese turno es de las pocas amables y supo manejar la situación y responder.
Almidón: Esta es una lavandería que está en la calle Rafael Augusto Sánchez, esquina Virgilio Díaz Ordoñez, decidí llevar una parte de mi ropa a este lugar, por referencia de alguien y para mi sorpresa el servicio es excelente. Primero estaban atendiendo otra persona antes de mí y la señora que atendían no recordaba que había llevado y la joven que la atendía le dijo con lujo de detalles cada pieza que tenía allá, sin auxiliarse de la PC ni nada que no fuera su mente. Me incumplieron con la fecha de entrega, pero su amabilidad calmó cualquier reclamo que yo hubiera podido tener al decirme lo siguiente “¿usted podría venir a buscar sus camisas mañana? Sucede que las plancharon y no quedaron como yo quería por eso las devolví para plancharlas de nuevo y aún no están listas” no me quedó más que responderle, con una sonrisa, que no había problemas y marcharme. Cuando fui al día siguiente, mi ropa estaba lista y con un planchado de mucha calidad. La joven no precisó de recibo ni nada para recordarme y recordar las exigencias con la ropa, eso lo aprecié mucho y por estas razones recomiendo este lugar.